Rodrigo - 58 años - Ingeniero

La verdad es que yo siempre he hecho deporte y me he sentido en forma. Pero tengo que decir que a medida que se van cumpliendo años a uno le cuesta más mantenerse. Cuando cumplí 56 empecé a notar que perdía algo de equilibrio y que me sobraba algo de grasa. Pensé que tendría que esforzarme mucho más en el gimnasio, que tendría que ir casi todos los días y pasar al menos dos horas.

 

A mí, la idea de estar todo el día en las máquinas del gimnasio por mi cuenta y repetir continuamente los típicos ejercicios de siempre no me entusiasmaba demasiado.

No tengo mucho tiempo libre y me gusta hacer otras cosas, no sólo deporte. Por eso valoré la posibilidad de cambiar mi forma de entrenamiento. Nunca me había planteado tener un entrenador personal pero un día, el director de mi gimnasio me habló de Tati. A mí, ponerme en manos de un desconocido siempre me produce algo de inseguridad.

 

No sabes la formación que tiene, si te va a comprender, si va a ser verdaderamente profesional. Yo era escéptico porque no sabía si funcionaría. También es verdad que en el gimnasio, si entrenas solo y nadie te controla, es muy fácil desanimarse y perder la constancia. Por eso me decidí a entrenar con Tati y fue una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. Muy pronto empecé a notar los resultados. Noté cómo mi cuerpo ganaba fuerza y potencia muscular. Desde que comencé ya ha pasado casi un año y medio. Los resultados han sido espectaculares. He ganado un 20% de masa muscular y he cogido unos kilos exactamente donde los necesitaba.

Tengo mejor postura y noto más fuerza. Y también he conseguido una de las cosas que más me costaban entrenando por mi cuenta: reducir grasa en el abdomen y la cintura. La mejoría con Tati es constante y eso me da más ganas de entrenar. Estoy muy motivado.